Home office: la nueva realidad del negocio

| May 29, 2020 | Artículos

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Es un hecho, el regreso al trabajo después de la pandemia no será lo mismo. El home office deberá ser visto como una extensión de la empresa, una alternativa viable a la que se le puede sacar provecho para aumentar la productividad y mejorar los resultados.

Según una encuesta realizada por la consultora PWC entre directores de finanzas de empresas en México, 6 de cada 10 negocios consideran que el trabajo remoto se quedará como opción permanente en su operación cotidiana, lo que implica que los empleados ya la consideran como una realidad y medida de prevención sanitaria después de la crisis de Covid-19.

Para las empresas, sin importar su tamaño, si bien representa un reto importante adecuar parte de sus procesos al home office, es importante considerar que algunos trabajadores tendrán temor de salir a la calle, con lo cual se debe ser flexibles ante sus necesidades.

Así, entre algunas recomendaciones que pueden comenzar a analizar las Pymes, destacan:

  • Aumentar las responsabilidades.
  • Aprovechar al máximo la tecnología, a través de herramientas colaborativas y de administración de procesos.
  • Establecer días a la semana en los que sus colaboradores pueden realizar home office.
  • Definir objetivos o resultados en este esquema de trabajo, que van desde ventas realizadas, número de contratos o clientes nuevos, entre otros.
  • Definir canales de comunicación directos, como videoconferencias en días y horario fijo, o chats específicos para trabajo, por mencionar algunos.
  • Mantener horario laboral. Los empleados deben comenzar y realizar sus labores de la misma forma en que lo harían en las instalaciones de la empresa.

Los beneficios para la empresa y sus empleados

Mejoras en la calidad de vida, reducción de costos fijos en la oficina, optimización del tiempo, e incluso aumentar la lealtad de los colaboradores, pueden ser resultados a corto y mediano plazo si se diseña una estrategia paulatina para adaptar el home office a la nueva realidad de la empresa.

En ese sentido, no se trata de pasar de un día para otro del trabajo presencial al remoto. Se debe establecer un proceso que no afecte la operación de la empresa, analizarlo con los mismos colaboradores y recibir retroalimentación sobre sus necesidades y los retos que representa para ellos adaptarse a nuevos esquemas de trabajo.

Para la empresa, el beneficio puede ir desde la eliminación de renta de oficinas y de equipos de cómputo hasta la reducción en tarifas de servicios como electricidad, internet y agua, por mencionar algunos. En tanto, cabe la posibilidad que el home office resalte las cualidades de sus mejores empleados al volverse más productivos y que, en consecuencia, se mejoren los resultados para la empresa.

Se debe tomar en cuenta que la contingencia sanitaria obligará a algunas empresas a redefinir su operación, donde una parte o la totalidad se podrá realizar desde casa pero habrá procesos que se mantengan como presenciales. En ese sentido es muy importante involucrar a los trabajadores a formar parte de la nueva realidad del negocio.