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El mundo cabe en un contenedor

| January 25, 2018 | Artículos

Consejos sobre el tamaño, forma, estado y otras variables a tener en cuenta antes de cargar un contenedor con una mercadería.

La práctica de transportar los bienes en contenedores, de forma y tamaño uniforme, ha revolucionado el comercio exterior. El proceso de carga y descarga de barcos que antes llevaba unos diez días hoy se puede resolver entre 24 y 48 horas, reduciendo así no solo los tiempos, sino también los costos de la exportación.

El panorama cambió radicalmente a partir de 1950 con el fenómeno de la “contenerización”, que simplificó la operatoria y descongestionó los puertos, antes abarrotados. Uno de los principales diferenciales es la modalidad de carga ya que los contenedores deben ser empacados en el lugar de producción. Si bien hay que preparar el espacio, no es necesario contratar a terceros esta tarea que pueden realizar los propios empleados.

Además, por su formato, el contenedor impide que las cargas sean manipuladas en ninguna instancia por operarios ajenos, cuando antes se debía supervisar el traslado de la mercadería. Grúas y los barcos especialmente diseñados para este propósito redujeron notablemente la cuenta logística. La contenerización significa también un gran desafío para los exportadores. Como explica el Capitán James McNamara, ex presidente de la Agencia Nacional de Cargamento de Estados Unidos, “la persona clave es la que hace el envío, y/o la persona responsable de cargar el contenedor”. Antes eran los estibadores, y ahora son los propios exportadores los que tienen que saber cómo cuidar sus productos durante el envío.

Conoce a continuación algunas claves para elegir el tipo de contenedor según lo que se necesita transportar y las etapas a tener en cuenta en la planificación.

Tipos de contenedor

  • De propósito general: son los más comunes y aquellos con los cuales la gente está más familiarizada. Son totalmente cerrados y se abren por uno de los extremos para el acceso. Sirven tanto sustancias líquidas como sólidas.
  • Refrigerados: diseñados para llevar productos que necesiten cadena de frío.
  • De carga seca: para transportar polvos y sustancias granulares.
  • Abiertos: pueden abrirse en su parte superior o lateral, para almacenar piezas pesadas o de tamaños extraños.
  • De carga líquida: ideales para llevar líquidos a granel (vinos, aceites, detergentes, etcétera).
  • Con perchas: pensados para el envío de prendas de vestir colgadas.

Etapas de la carga

  • Verificación del contenedor vacío: se recomienda examinar la condición física del contenedor cuidadosamente con atención a factores como reparaciones, impermeabilidad y limpieza del mismo. Se debe observar que no haya agujeros y etiquetas de cargamentos anteriores que puedan generar confusiones.
  • Proceso de carga: aquí el punto más relevante es la organización previa para que el peso se distribuya equitativamente sobre todo el largo y el ancho del piso del contenedor y no dejar partes vacías, porque ciertos bienes se pueden mover durante el traslado y dañar a otros. La planificación es particularmente importante cuando se transportan bienes con características diversas entre sí. Se aconseja no empacar bienes húmedos con bienes secos, no mezclar bienes polvorientos con bienes sensibles al polvo y no ubicar bultos pesados sobre otros más livianos.
  • Verificación del contenedor lleno: hay que tener en cuenta el hecho de ubicar la lista de elementos embalados en un lugar visible, que se hayan colocado las etiquetas y carteles de riesgo en caso de ser necesario.
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